No deja de ser curioso que en un país con poca tradición de espionaje organizado, como era aquella España recién salida de la Guerra Civil, se publicaran en los años cuarenta del siglo pasado dos obras divulgativas sobre los servicios secretos. La organización informativa y el agente secreto, de Luis Canis, es un sorprendente libro que retrata una actividad que estaba transformándose en el inicio de la Guerra Fría.
Luis Canis Matutes había formado parte del Servicio de Información y Policía Militar (SIPM), el servicio de información franquista durante la Guerra Civil. Cuando escribió el libro, era oficial en los servicios de información de la Guardia Civil en Andalucía. Ascendió en el Cuerpo hasta llegar a ser general al mando de la Primera Zona. En 1965 dejó el cargo y pasó al Grupo de Destino del Cuerpo.
En 1947 reunió y sistematizó sus conocimientos en un libro apasionante: La organización informativa y el agente secreto. Fue publicado por el mismo autor e impreso en la madrileña Imprenta Reche. En unas semanas, le dedicaré una entrada específica mucho más amplia.

«Ni heridos ni prisioneros hay en estas actividades; solamente cadáveres»
Luis Canis Matutes
En el prólogo del libro, el general José Ungría, que fue su superior en el SPIM, hace un elogio de la figura de su antiguo subordinado y habla del nacimiento de aquel servicio. Y miente. O se despista. O prefiere mirar para otra parte. Asegura el general Ungría que el «[SIPM] fue improvisado de la cabeza a los pies, en las filas del Ejército Nacional». Eso no es cierto.
Desde el principio de la guerra funcionó el SIFNE, Servicio de Información de la Frontera del Nordeste de España, montado con capital catalán en Biarrtitz. En marzo de 1938 fue absorbido por el SIPM. El director de aquel servicio, Josep Bertran i Musitu, resumió su trayectoria en un libro publicado por la editorial Espasa Calpe en 1940: Experiencias de los Servicios de Información del Noroeste de España (S.I.F.N.E.).
El escritor Josep Pla fue un activo agente del SIFNE

¿Por qué se olvidó Ungría del SIFNE en aquel prólogo? Quizás la respuesta esté en que era un servicio esencialmente civil y sus impulsores, catalanistas de derechas, acabaron siendo sospechosos de no ser lo bastante fieles al Caudillo. De hecho, su principal mecenas, el abogado, empresario y político Francesc Cambó, murió en Argentina en 1947.
Lo que hay que tener
Vamos a comprobar si tu perfil —querido lector— se ajusta a las características que el comandante Canis creía que debía reunir un buen agente de campo. Transcribo, de forma literal esos requisitos para ser espía y no morir en el intento:
—Saber morse y manejar el manipulador, así como el heliógrafo, telégrafo y conocer el uso e instalación de los micrófonos. Igualmente ha de saber interceptar las conexiones telefónicas.
—Monta de caballos y, siendo factible, poder conducir el aeroplano y la canoa.
—Actuación en laboratorios fotográficos para poder utilizar la micrografía y la microfotografía.
—En el análisis de tintas, conocer todos los reveladores y borradores, pero con particularidad, los empeados para enlazarse con su organización y para escritos sobre la piel humana.
—Criptografía y criptotelegrafía, como conocimientos del descriptado. Cosidos morse [sic] y demás medios de mensajes ocultos con claves de agudo ingenio.
—No desconocer la técnica policial, referida particularmente a las siguientes disciplinas: hacer de la observación, la base de la investigación. Saber indagar teórica y prácticamente los actuales métodos y formas de identificación e información. Conseguir transformarse con propiedad en aquellos casos excepcionales que imponen circunstancias momentáneas.
—Conocer la Organización Central, administrativa y territorial, del país donde se encuentre; sus vías de comunicación, topografía, hidrografía, historia…
—Ideas sobre la Policía de comunicaciones, extranjeras y políticas de dicha nación.
—Servicio de Policía en las fronteras; control y documentación exigida a los extranjeros en el país que se pretenda visitar.
—Poseer generales conocimientos económicos, políticos y militares, así como nociones de sociología y psicología.
—Signos de la muerte y efectos de los venenos.
—Responsabilidad profesional y de mando.
—Idea general sobre la defensa pasiva.
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